4 sugerencias por no hacer «el cuñado» en materia de vinos

1200 1640691120tast

 

1200 1640691120tast

Para celebrar que ya no es obligatoria la mascarilla y ahora que ya tiene vocabulario para  hacer el cuñao  cuando va por los sitios, es necesario tener presente algunas frases que no son verdad, o como mínimo, muy matizables.  

 
El vino blanco es para el pescado
Falso.
Todos habéis oído esta frase alguna vez. A menudo es dicha por gente con una cultura gastronómica muy, humilde, por decirlo respetuosamente. Sin querer profundizar demasiado en el tema ni buscar maridajes por afinidad, por contraste, regionales, tradicionales, costumbristas, académicos o moleculares, la manera más sencilla de entender el binomio comida sería aplicar la regla de la potencia:  

  • Plato contundente necesita un vino contundente.
  • Plato delicado necesita un vino delicado. 

De esta forma un elemento no se come al otro, se busca un equilibrio. Por ejemplo: una sardina a la brasa con ajo y perejil, es un plato potente tanto a gusto como a aroma, y ​​un vino blanco se quedaría corto; en este caso un vino tinto joven a temperatura fresca (10-12ºC) sería una buena opción. Un marmitako puede acompañar bien a un vino tinto criado. Y así encontraríamos algunos ejemplos.
 

576 1650537011iStock 92245365


El vino tinto es por la carne
Falso.
A veces podemos leer en alguna contraetiqueta de una botella de vino “ideal para pastas y carnes blancas”. Imagine una carne (blanca) de pollo; la misma carne la podemos hacer a la plancha con chorrito de aceite, al ast, a la brasa, con ajo y perejil, al horno con patatas, a la cazuela con setas, a la naranja, al curry…
Por tanto, tenemos la misma carne que en función de su preparación/salsa requerirá cada una de ellas de un vino diferente, tanto blancos aromáticos y blancos con madera, como tintos jóvenes y tintos potentes, y como espumosos jóvenes o largas reservas .    
 
El vino rosado es para las pizzas y ensaladas.
Falso.
A menudo, el vino rosado ha sido percibido como un vino menor, un vino para gastronomía sencilla. En nuestro país tenemos vinos rosados ​​magníficos, rosados ​​contundentes y rosados ​​delicados; rosados ​​jóvenes y rosados ​​con envejecimiento. Del mismo modo tenemos multitud de pizzas distintas, desde ligeras para gente vegana desganada hasta pizzas contundentes para gente normal con hambre, y las podremos acompañar de blancos, rosados, tintos y espumosos.
Y por los tatuados, barbudos o que viven en el barrio de Gràcia, con cerveza.
En cuanto a las ensaladas, en una entrevista en instagram live, el sumiller Xavier Ayala hablaba de su libro  Cuaderno practico de maridaje  (RBA Editores), y comentaba que las ensaladas se podían maridar con vinos naturales, ya que las puntas de volátil de estos vinos podían quedar bien.
Ayala es un cachondo.
 

576 1650537031iStock 95252617


El vino blanco frío y el vino tinto a temperatura ambiente “del tiempo”
Muchas veces hemos oído esto. En el caso del vino blanco podría ser correcto pero sin pasarse (entre 8-12º), y en el caso del vino tinto, actualmente es una afirmación sin sentido.
La frase nos viene por la influencia francesa de tomar el vino chambré, es decir, a temperatura de la habitación. Pero, claro, esta costumbre era en el siglo XVII, cuando vivían en los Châteaux, con suelos de mármol, techos a cinco metros de altura y sin calefacción; es decir, eran casas muy frías durante todo el año, especialmente en invierno. Y sí que el vino se servía a temperatura de la habitación, 14-15 ºC.
En la actualidad, con las calefacciones de las que disponemos, un vino a temperatura de la habitación, estaría a 22ºC y eso, más que  Chambré , sería  caldé , pues se parecería a un caldo.
La temperatura ideal de consumo de un vino tinto, la situamos alrededor de los 15ºC, donde podremos apreciar toda su frescura y expresión aromática.
 
Luego hay quien dice lo de qué  el vino blanco es para el pescado y el vino tinto para las personas. Es la clásica frase que dice el cuñado que se piensa, además, que hace gracia, y como todos sabemos, el cuñado no hace NUNCA gracia. Por tanto, en la medida de lo posible, aléjate siempre de este tipo de personas.
Por último, el vino es para disfrutarlo (¡sobre todo en compañía!)  y si vosotros disfrutáis con unos calamares maridados de un vino tinto del Priorat, pues adelante.
  
Venga, a abrir botellas. Nuestros viñadores se lo agradecerán.

 
artículo publicado en la revista cupatges.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tens cap dubte?
Enviar WhatsApp
Hola caracola

Sign up for our fortnightly newsletter with the best travel inspirations.

Ir al contenido